Pan in Japan: Shinkansen, Ramen to Onsen. Día 1: Tokyo

by - mayo 21, 2020

UN PAÍS EN UNA CIUDAD

La única parte buena del viaje hasta Narita-Tokyo (el principal aeropuerto del país) es que el vuelo llegó en hora. En cuanto bajé del avión y pisé suelo japonés, todo el sueño perdido y el cansancio se fueron de un plumazo. No me llevó mucho tiempo pasar la aduana pese a la cantidad de gente que había, la organización era absoluta. Cruzo las puertas de salida y me topo con un cámara y un reportero que educadamente se acercan y me preguntan si me pueden hacer una mini entrevista que son de un programa de una TV tokiota y que buscan a viajeros extranjeros recién llegados. Me hacen  preguntas típicas de por qué Japón, cuántos días, qué esperas de Tokyo, qué tienes más ganas de ver, etc. Acabados mis minutos de fama en la televisión local me acerco a recoger la tarjeta de datos para el viaje, que totalmente recomiendo para estar conectado y sobre todo por tema de transporte y gps.
Todo listo para coger el tren 60km hasta la capital nipona.

El Sol Naciente
Antes de continuar decir que la localización de los lugares que visité los tenéis en el mapa que está al final y al que si accedéis en pantalla completa podéis filtrar por capas los lugares de interés, alojamiento y restaurantes.
Hay infinidad de información en la red sobre qué trenes conectan Narita y cuál es el más conveniente según a dónde vayas y si tienes JRPass o no. Yo cogí el Keisei Skyliner de ida y vuelta con billete de dos días de metro incluidos por unos 5000 yenes (ya que no iba a validar mi JRPass hasta el día 3).  Durante el rápido trayecto hasta la estación de Ueno (unos 50min) me da tiempo a revisar un poco el plan, otear las primeras imágenes del país y dar señales de vida a la gente. Una vez bajo del tren entre la vorágine de personas encuentro la línea adecuada para llegar hasta Akihabara, donde haría mi primera parada para cambiar moneda. Allí se encuentra el Ninja Exchange donde tienen muy buenas tasas de cambio.

Primera toma de contacto en la calle
Al salir a la calle en vez de ir directo a la casa de cambio me dediqué a deambular por los alrededores y perderme entre las callejuelas. Yo siempre había creído que los anime eran una exageración/caricatura de la sociedad japonesa, pero en ese instante me di cuenta que estéticamente son un fiel reflejo de la misma. Muchas cosas me llamaron la atención, pero si tengo que quedarme con algo que recuerde especialmente es una furgoneta blanca típica y súper estrecha que había visto mil veces en decenas de animes. A los que os gusten los animes seguro sabéis a qué furgo me refiero. Ya con yenes en la cartera mi estómago comenzaba a rugir así que no dudé en vivir mi primera aventura en un restaurante japonés. Y puede parecer una tontería, pero os aseguro que es toda una experiencia. Tras dudar entre un par de locales, un olor exquisito a Ramen me decantó por este último. Un lugar pequeño, con un par de mesitas y una barra en la que poder sentarte. Dejo mi mochilón debajo de la barra cuando me dispongo a sentarme y el camarero me señala hacia un lugar. Echo la vista hacia allá y veo una máquina (como esta) donde sacar el ticket de la comida, así que a ello voy. Es como una máquina expendedora donde eliges tu menú, pagas y te imprime un ticket que entregas al camarero. En pocos minutos me entregan mi primer Ramen en Japón y no sé si fue por el hambre que tenía, porque era mi primera comida en Japón o porque realmente estaba muy bueno pero ese Ramen lo recuerdo como el mejor del viaje (y eso que cayeron muchos). 

Mi primer Ramen en Japón
A la vista está qué buena pinta tenía y la verdad que bastante económico (unos 700 yenes creo). El restaurante se llama Furyu y tiene varios locales por la ciudad. Me pedí un ramen tonkotsu con aceite de ajo. Además si mal no recuerdo te preguntan cómo quieres los noodles de hechos y puedes repetir de los mismos si aún te queda sopa, amén de diversos toppings gratuitos que el camarero muy fervientemente me animó a utilizar. Especialmente una especie de pasta de mostaza que la verdad le dio un buen toque. 
Saciado el hambre me dirijo hasta la boca de metro para coger un tren al movido barrio de Shinjuku, concretamente a su área coreana. Como el año anterior había estado en Seúl, la verdad que aquella calle repleta de tiendas y restaurantes coreanos me trajo buenos recuerdos.  Mi destino estaba casi al final de la calle, no era otro que un hotel cápsula de la franquicia 9 hours. Primer día y como dicen los anglosajones "full immersion".

Barrio Coreano en Shinjuku
 Para el que no lo sepa un hotel cápsula es lo que su propio nombre indica. Un hotel que en vez de camas y habitaciones tiene cápsulas en las habitaciones. Más abajo podéis ver una foto de mi habitación. Yo la verdad que este mismo no lo recomiendo ya que es muy caro por la comodidad que ofrece (no deja de ser una habitación con otras 50/60 personas). La experiencia es curiosa, pero si quieres vivirla hazlo fuera de Tokyo ya que los precios bajan drásticamente. Cuando haces el check in te dan una llave para acceder a las taquillas donde guardar todo tu equipaje y enseres, también te proporcionan pijama, zapatillas y toalla. A la cápsula solo deberías entrar para dormir o leer ya en pijama, nunca con ropa del exterior. La cápsula era cómoda y más o menos espaciosa y bien ventilada, pero claro, pese a tener la cabeza al otro lado de la entrada, los ruidos son ruidos.


Habitación y mi cápsula
Cuando me levanto de una siesta necesaria y reparadora ya está anocheciendo así que no tardo en coger los bártulos de asalto y salir a visitar un poco más de Tokyo. Esta vez toca caminar por el barrio de Shinjuku y absorber todos las nuevos e inacabables estímulos que acechaban cada pocos metros: los neones, la gente, la música, los coches estrechos, las tiendas multicolor, los cientos de carteles, y así un largo etcétera. Tras una buena caminata decido que es buen momento para cenar y echar una cervecilla. Sin dudarlo, el callejón del pis, Omoide Yokocho es una gran opción. se trata de una pequeña callejuela que parece sacada de otra época donde minúsculos restaurantes te ofrecen mini sillas en mesitas o barras para que pruebes todo tipo de Yakitoris. Los yakitoris son como pinchos morunos de todo tipo que te cocinan en una parrilla delante de ti. La elección de en qué sitio, de las decenas que hay, comer pues es un poco a voleo. No sé si elegí el más barato o el más sabroso, pero lo que sí puedo asegurar es que me gustó bastante tanto en calidad como cantidad. Cada pincho costaba unos 200 yenes. 


Omoide Yokocho

Mis Yakitoris, mi cerveza y mi careto
 
Casualidades de la vida allí entablé conversación con una pareja de chicos muy majetes de Palencia, así que por si algún día dan con este blog: ¡un saludillo! Lo más chocante de la experiencia yakitoril es que en cuanto acabas de comer te retiran el plato y te animan a irte a no ser que sigas consumiendo (ya sea cerveza o comida). Apuré mi cerveza y me lancé a visitar más de la ciudad. Decido coger un tren hasta el mítico barrio de Shibuya, famoso por su cruce diagonal. Se trata de otro barrio que cobra vida por las tardesya que está lleno de centros comerciales y tiendas de moda. Nada más salir a la superficie en la plaza ya encuentras todo tipo de jóvenes entremezclados con los turistas.Es el típico sitio donde te podrías sentar horas y horas a ver pasar a la gente sin aburrirte.


El famoso cruce

¿Karting a por Shibuya?¿Por qué no?


Decido coger el tren de vuelta a Shinjuku para dar una vuelta más por el barrio, concretamente por la zona de Kabuchiko. Es una zona muy viva, con muchos karaokes, pubs, restaurantes temáticos, locales nocturnos y una mezcla de turistas y locales. No paras de ver gente por todos los sitios y la cantidad de carteles y luces es bastante abrumadora. Escondido pero aún en el barrio se encuentra el Golden Gai. Este es una colección de callejuelas privadas muy estrechas en la que hay gran variedad de tugurios para beber y locales de restauración. Al ser una zona privada no está permitido el echar fotos a los locales. Lo más chocante es que no puedes entrar a todos los locales, algunos están reservados a clientes regulares y solo estos pueden entrar, otros están abiertos a todos el mundo y algunos alternan días en los que dejan entrar a turistas y días en los que no. La mayoría de los locales son minúsculos y no entrarían más de 5/6 personas. Si estás por la zona no dejes de visitarlo porque es bastante curioso. Y de ahí vuelta al hotel, pero no sin antes entrar en un Don Quixote para ver la infinidad de cosas que se venden. Esto es algo que también es muy recomendable una vez en Tokyo, entra a toda tienda que te llame la atención aunque no estés buscando nada es entretenimiento puro. Y por hoy y después de tanta caminata toca ya caer rendido a planchar la oreja. Espero que tras este capítulo os quede un poco más claro por qué Tokyo en tan solo una horas ya me pareció un país dentro de una ciudad.

Cuando digo abrumadora es abrumadora

Gente y más gente

Golden Gai


No olvides que si necesitas un seguro para viajar a Japón puedes hacerlo a través de Mondo con un 5% de descuento pinchando aquí por ser lector de este blog. 


Mapa del Viaje (Itinerario, restaurantes, alojamientos, lugares de interés)

Para disfrutar del mapa en su totalidad recomiendo abrirlo en página completa donde podrás elegir las capas que quieras y así te será más fácil encontrar la localización


Itinerario 

Pinchando en ellos accederás al capítulo correspondiente del diario de viaje.

Introducción y Prólogo

You May Also Like

0 comments