Pan in Japan: Shinkansen, Ramen to Onsen. Día 7: Kyoto-Hiroshima-Miyajima-Fukuoka

by - julio 08, 2020

CAMINO DE KYUSHU CON PARADA EN HIROSHIMA

Hoy nos esperaba un día ajetreado ya que habíamos decidido viajar más de 500 km para cambiar de isla, nos moveríamos desde Honshu (la isla central donde estábamos) hasta Kyushu, otra de las grandes islas situada al suroeste. Por suerte para nosotros los trenes bala ayudan y hacen que tanta distancia se recorra enseguida. Para aprovechar un poco el día planificamos parar en Hiroshima, que está pasado la mitad del trayecto. Después de cambiar de shinkansen en Shin Kobe en poco más de una hora estábamos ya en Hiroshima. Aprovechamos para dejar las mochilas en las taquillas de la estación y cogimos un nuevo tren con destino Miyajima.


"Monumento" a la paz en Hiroshima
Miyajima es una isla cercana a Hiroshima famosa por el torii flotante del santuario de Itsukushima. Sabíamos de antemano que el torii estaba andamiado debido a su restauración, pero decidimos acudir ya que la isla en sí parecía merecer la pena. Para llegar hasta allí hay que salir en la estación de Miyajimaguchi y andar hasta la terminal de ferry. No hay pérdida porque hay grandes indicaciones. Lo bueno de todo el trayecto es que tanto el tren como el ferry están incluidos en el JRPass.

Llegando a Miyajima


El día estaba un poco nublado pero la temperatura era buena y quizás que no hiciera del todo bueno dejaba a algún turista atrás, cosa de agradecer en un lugar tan turístico como Miyajima. Al salir de la estación del ferry lo primero que nos encontramos fue a varios ciervos a la búsqueda de comida. No tardó el primero en acercarse e intentar chuperretear la mochililla que llevábamos. Cuando nos hubimos librado del ciervo dimos un paseo pegados al mar hasta la zona de los santuarios. Es un paseo agradable y en el que no nos encontramos mucha gente. Pero fue llegar hasta el torii de piedra de la entrada al santuario y ya ver hordas de turistas. Turistas que incluso veías en la marea baja haciéndose fotos con el torii flotate. Algo de lo más normal si no fuera porque lo único que se veía era una madeja de plásticos y andamios. La zona es muy bonita y merece mucho la pena, hay varios santuarios y rutas para hacer un poco de senderismo por la montaña. Me gustaron mucho las vistas desde el santuario de Toyokuni y su pagoda de 5 pisos. Como hay que subir un poco pues la cantidad de turistas por ahí arriba fue bastante escasa. Dimos un buen paseo por toda la zona pero no nos adentramos en la montaña ya que nos llevaría mucho tiempo hacer todo el camino.

Nuestro ciervamigo

Paseo marítimo Miyajima

El torii de piedra

Así lucía el torii flotante

Pagoda de 5 pisos

Como parecía que el sol estaba ya más presente y Fer me había dicho que se quería bañar en aguas del pacífico pues para allí que fue. Se enfundó su bañador que llevaba en la mochileja y para asombro de los allí reunidos un buen baño se pegó a 7 de Noviembre. Para reponer fuerzas dimos una vuelta por una de las callejuelas que está llena de tiendecillas de souvenirs, restaurantes y puestecillos de comida. Allí son muy típicas las ostras que te las venden con todo tipo de salsa o también fritas y luego el congrio también es típico, ya sea en plato o como relleno en bollos que se llamaban Anagoman. Nos decantamos por otra especialidad que se llamaba Miyajima De Gansu. Resultó ser una especie croqueta de pescado y cebolla fritos. No estaba mal, pero tampoco es algo imprescindible. De postre pillamos unas galletas momiji, con forma de hoja de arce también muy típicas.

Momiji/Miyajima De Gansu

Pusimos rumbo de vuelta a Honshu en el ferry amenizados por cientos de niños que estaban de excursión colegial. Una vez en tierra de nuevo cogimos un tren, esta vez hasta Shin Hakushima donde nos bajamos y fuimos caminando hasta el precioso castillo de Hiroshima. Por los alrededores mucha gente paseando y haciendo deporte. La verdad que fue un paseo bastante agradable que por lo menos nos sirvió para enfocar de otra manera lo que iba a venir después.

Fer y el castillo de Hiroshima

Muralla y foso del castillo

Nuestro siguiente destino no es otro que el hipocentro de donde cayó la bomba nuclear el 6 de Agosto de 1945 a las 8:15h. Existen dos placas que sin guía están bastante escondidas pero que creo son interesantes (las podéis encontrar marcadas en el mapa del final de la entrada). La primera a la que fuimos expone el tejado del templo de Saeiren-Ji donde la bomba impactó y justo encima hay una lápida de una deidad. En ambas se puede apreciar la sombra nuclear originada por el impacto. No muy lejos se encuentra la segunda placa que muestra el lugar del hipocentro de la bomba, explotó a 600m perpendicular al edificio que era el hospital de shima. Justo en frente se encuentra la imagen más internacional de Hiroshima con la que iniciaba esta entrada, que no es otra que la cúpula Genbaku, actual monumento a la paz. Se trataba de un edificio que fue construido para la exposición comercial de la prefectura en 1915. Cruzando el río está el parque memorial de la paz de Hiroshima con varios monumentos y memoriales que bien merece un paseo. 
 

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En una explanada gigante se encuentra el edificio que es el museo al que decidimos entrar. Llama mucho la atención la cantidad de niños que forman parte de visitas escolares que hay en el museo y alrededores. Es algo que en la cultura Europea chocaría mucho. Es difícil de imaginar excursiones de colegios a un museo del holocausto, por ejemplo. Y mucho más incomprensible para nuestra mentalidad occidental cuando terminas de visitar el museo. De nuevo me invadió la misma sensación que cuando he visitado campos de concentración, es difícil de explicar pero creo que todos los que hayáis estado en uno os podéis hacer a la idea. Lo que no llegué a comprender del museo es por qué tanto hincapié en el dolor y la pérdida, supongo que será debido al choque cultural. La cantidad de experiencias propias explicadas en el museo es atroz, cientos de experiencias con nombre y apellidos y muchas veces hasta fotografía. Experiencias que iban desde la pérdida de seres queridos hasta los efectos posteriores de la radiación, paso a paso sin perder ni un solo detalle. Es como un choque de realidad aumentada en uno de los episodios más tristes de la historia de la humanidad.

Las dos placas

La cúpula Genbaku al fondo

Escolares en el memorial de la paz

Desde allí volvimos caminando hasta la estación de Hiroshima a recoger nuestras maletas, comprar algo de cena y montarnos en otro shinkansen. Este nos llevaría en poco más de una hora hasta la estación de Hakata, la estación central de la ciudad Fukuoka. Y ¿por qué no se llama Fukuoka la estación? Pues porque Fukuoka es el nombre que adquirió la ciudad que ahora mismo comprende lo que era Hakata (antigua ciudad portuaria) y Fukuoka (antigua ciudad de samurais) ambas separadas por el río Naka. Tras una discutida decisión de llamar a la ciudad Fukuoka decidieron llamar Hakata a la estación de tren. Así que si lees una u otra hoy en día se refieren a la misma ciudad. Tras llegar a nuestro hotel fuimos directos a dar un paseo por la ribera del río donde se encuentran varios puestecillos de comida llamados yatai. Los yatai son algo muy típico de Fukuoka y hay más de 100 por toda la ciudad, pero es en esta ribera del río donde podrás encontrar más en un mismo sitio. Continuamos nuestro camino por el barrio rojo de la ciudad en Nakasu. Es un barrio lleno de locales de bebida, ocio y los kyabaukura. Cuando hablamos de barrio rojo a los occidentales nos viene a la mente Amsterdam pero en las ciudades japonesas es algo bastante diferente. Aunque sea vea a chicas disfrazadas a la puerta de locales, no se trata de prostitutas sino de kyabajō o trabajadoras de los locales conocidos como kyabaukura. En estos locales las chicas ofrecen compañía, conversación así como otras actividades para entretener al cliente como pudiera ser karoke, pero está totalmente prohibido todo tipo de acercamiento sexual incluso verbalmente. En estos locales no suelen dejan entrar a extranjeros por razones obvias, si no hablas japonés no te vas a enterar de nada y el trabajo de la chica es absurdo. Además son locales que no son nada baratos y en el que el cliente también paga las consumiciones a la  kyabajō. Para mí, otra importante y chocante contradicción de la cultura nipona. Para acabar la noche decidimos ir a probar el famoso whisky japonés y la verdad que no nos decepcionó. Eso sí, como en muchos establecimientos japoneses, hay que pagar por entrar.

Eligiendo el whisky apropiado

Mapa del Viaje (Itinerario, restaurantes, alojamientos, pubs, lugares de interés)
En este mapa podrás encontrar todos los lugares de los que hablo y localizarlos en el mapa. Para disfrutar en su totalidad recomiendo abrirlo en página completa donde podrás elegir las capas que quieras y así te será más fácil navegar por él.




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6 comments

  1. Gracias por esta entrada :) ¡Si que llegasteis lejos! Nosotros nos quedamos en Miyajima, la isla merece muchísimo la pena (hicimos noche allí) Que pena que el Torii esté ya cubierto de andamios, aunque es el mayor reclamo, creo que hay mucho que ver en la isla. En Hiroshima solo estuvimos en la zona del parque de la paz y en el museo, aunque me tuve que salir a mitad del recorrido con un poco de ataque de ansiedad, demasiado duro. El castillo se ve precioso, ahora me arrepiento de no haber pasado más tiempo por allí. Con ganas de leer la proxima entrada y ver que hay de interesante en Fukuoka
    Un saludo!

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    1. A ti por leerla y comentar :D. Lo del torii ya lo sabíamos y por eso inicialmente no habíamos incluido la visita a Miyajima, pero al final nos animamos a pasar unas horillas por ahí. Sin duda en algún momento habrá que volver cuando el torii esté ya sin andamios y aprovechar allí para hacer un poco de senderismo y pasar la noche. Hiroshima la verdad que nos sorprendió para bien y aparte de la zona del parque estoy seguro que tiene cosas interesantes.
      ¡Saludos!

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  2. Buen reportaje, Gonzalo, un abrazo.

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