Pan in Japan: Shinkansen, Ramen to Onsen. Día 15: Hakone-Tokio

by - julio 27, 2021

 ARTE AL AIRE LIBRE

Pasaría la última mañana en Hakone visitando el museo Hakone Open Air que lo tenía al ladito del albergue. Dejé las cosas ya preparadas en el mismo, desayuné y me fui a visitar el museo. La verdad que lo que me encontré allí me sorprendió para bien. El museo al aire libre de Hakone es un museo de obras de arte contemporáneo en medio de la naturaleza y en la que muchas veces juegan con ella.

 

Digo que me sorprendió no solo por la cantidad de obras (120 repartidas por todo el jardín) y la calidad de estas, sino también por el precioso enclave. Aparte de las obras que salpican todo el complejo, hay cinco exposiciones de interior, una de ellas dedicada a Picasso y en la que se encuentran más de 200 esculturas, cerámicas, óleos y otros objetos del artista Malagueño. La entrada al museo son 1500 yenes (unos 12€) y creo que bien merecen la pena. También hay zonas para los niños como el "Bosque de Red". Un edificio de construcción asbtracta y de madera alberga en su interior una obra de crochet gigante (Toshiko Horiuchi MacAdam) que hace las delicias de los niños. También hay una zona de río termal para meter los pies, una zona de descanso y una cafetería. Los jardines tienen diferentes zonas y vas cruzando puentes, riachuelos y escaleras, hay bastantes zonas de sombra así que supongo que en verano el sol no será un problema. Una de las obras más bonitas es la "escultura sinfónica" (Gabriel Loire) una torre de cristales de colores con escaleras de caracol en su interior que te llevan hasta lo alto, 18m, donde las vistas de la zona bien merecen la subida. Pero no solo el mirador merece la pena, las luces multicolores en el interior de la torre son también para disfrutar.


Por los jardines

Las sombras existen

Construcción abstracta de madera


Bosques de red


Galería Picasso

Detalle de la escultura sinfónica

Vistas desde lo alto

Se me echaba el tiempo encima y no pude quedarme todo el tiempo que quería en el museo, ya que en breve salía el autobús hasta Odawara que no podía perder ya que luego allí enlazaría con un tren hasta Tokio que ya tenía reservado. Al despedirme en el albergue me preguntaron si me importaba echarme una foto para su FB y accedí. La verdad que muy majetes y muy recomendable este sitio para alojarse. El bus llegó en hora a Odawara y aún tuve que esperar unos minutos para pillar el Shinkansen hasta Tokio, la pena que no los suficientes como para dar una vuelta por la ciudad.

Foto "finish" del albergue

Llegué hasta la estación de Ueno en Tokio y me bajé allí a explorar la zona antes de ir para el hotel de mis próximas dos noches: APA Asakusa Tawaramachi. La estación de Ueno es otra locura de gente, andenes, comercios, salidas y escaleras. Tokio siempre te recibe como si de una bofetada se tratara y más viniendo de la tranquilidad de Hakone. Muy cerquita de la estación, pegado a unas vías se encuentran varias calles comerciales que se conocen como el mercado de Ameyoko. Pasé un poco de largo porque mi tripa empezaba a protestar e iba pensando más en un sitio para comer que en otra cosa. Acabé en un restaurante de sushi llamado Ōedo, de estos con el sushi chef en medio y la cinta transportadora alrededor de la barra sobre la que iba poniendo platos de diferentes colores. Yo me pedí una cerveza por favor biiru o hitotsu onegaishimasu (japonés básico) y de la cinta fui cogiendo los sushis que mejor pinta tenían. La verdad que ni idea de los pescados que comí aquel día, pero puedo asegurar que la mayoría no los había probado en mi vida o al menos no reconocí su sabor. El sitio está bastante bien, algunos pescados mejor que otros pero de calidad precio creo que di en el clavo, eso sí inglés en el lugar poquito por no decir casi nulo. Para mi fue una experiencia total, tanto culinaria como socialmente al no hablar un idioma común.

Ameyoko

Mi biiru y algunos de mis sushi

Ya con el estómago lleno el paseo hasta el hotel, en la zona de Asakusa, se hizo más llevadero. Después de una mini siesta en el hotel salgo al atardecer tokiota por la zona de Asakusa. Grandes avenidas y al fondo el Tokio Skytree, una torre-mirador de más de 600m de altura. La zona es bastante comercial y está bastante concurrida hasta que al llegar a las cercanías del templo Senso Ji la gente se va multiplicando. Sobre todo en la calle comercial de Nakamise, tras cruzar la puerta Kaminari, una calle peatonal con comercios a ambos lados que va directa a la puerta Hozomon y al edificio principal del templo. En estos pequeños comercios se puede encontrar de todo y no es mal lugar para hacer compras-regalos para llevar de vuelta, así que me doy un paseo tranquilo y alguna que otra cosilla cae.

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Llego hasta la puerta Hozomon, con un gigante farol rojo japonés (de unos 400kg) y dos más pequeños de cobre y pintados en negro (de hasta 1000kg), custodiados por dos imponentes estatuas Nio. La entrada la verdad que impresiona. El templo es de los más visitados de Tokio y también el más antiguo, se le conoce como templo de la misericordia en honor a la diosa Kannon (diosa de la misericordia). La leyenda cuenta que unos jóvenes pescaron una estatuilla de Kannon en el cercano río y que por mucho que la intentaban devolvier siempre volvía a ellos. Así que se decidió construir el templo en su honor en esa zona. El templo la verdad que es muy bonito y más si cabe de noche ya que la iluminación hace que el rojo de sus maderas y el blanco de sus paredes y luces se entremezclen con la oscuridad. Una estampa bastante bonita que se repite en las edificaciones del templo, tanto las puertas como la pagoda de 5 pisos y el edificio principal. En el complejo del templo también hay unos estanques con peces Koi (carpas). 

Calle comercial Nakamise

Estatua Nio custodiando uno de los faroles de cobre

Los preciosos contrastes del rojo y negro

Tokio moderno (skytree) y antiguo (sensoji)

Habiendo explorado bien la zona veo que hay muchos lugares para cenar por las traseras del templo en un par de calles y al fondo vislumbro un Don Quijote bastante grande, así que para allí que voy. Esta tienda que vende todo tipo de cosas es un buen lugar para encontrar también souvenirs y por supuesto para perderte entre las frikeces que se encuentran. Saciada mi sed de compras (que al final tampoco compré mucho) fui a saciar mi sed de ramen. Ya tenía uno en mente por la zona pero cuando acudí justo estaba cerrado así que me puse a buscar otro. Al final me decanté por el Fuji Ramen. Pese a no ser el mejor ramen del viaje, sí estuvo a la altura y recomiendo el sitio si andas por la zona. Además el camarero muy amable y con el que estuve charlando un rato. Vuelta al hotel me quedo un rato trasteando con el móvil y ya bajada la comida decido ir a relajarme al onsen del hotel. Me enfundo el yukata del hotel y voy para la planta donde se encontraba. Como ya era tarde no había casi gente y la verdad disfruté bastante. Aun siendo interior sí tenían una pequeña piscina y una bañera en una especie de terraza semidescubierta que la verdad se estaba en la gloria. No se me ocurre mejor manera de acabar la noche, solo en aquella pequeña terraza, desnudo en una piscina termal y con vistas a la gran ciudad.

El "Donqui" de Asakusa

Mi último ramen del viaje 😢

Preparado en mi yukata para ir al onsen



Mapa del Viaje (Itinerario, restaurantes, alojamientos, pubs, lugares de interés)
En este mapa podrás encontrar todos los lugares de los que hablo y localizarlos en el mapa. Para disfrutar en su totalidad recomiendo abrirlo en página completa donde podrás elegir las capas que quieras y así te será más fácil navegar por él. 
 

 
 

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