Sobreviviendo a Marruecos. Día 1: Marrakech

by - diciembre 27, 2021

 LA ODISEA

(03/01/10. MADRID-AGADIR-MARRAKECH)
 
Con el señor de los anillos de fondo, ajetreos de maleta y el Sr. Filotes dando por saco, dieron las 0:00 y el comienzo del día. Era un día extraño, esperado, sí, pero muy extraño. Un viaje en navidades sería algo novedoso para mí, quizás los excesos navideños, quién sabe, pero para nada tenía la sensación de emprender un gran viaje. Los nervios sí que llegaron en forma de cafeína y no nos dormimos hasta pasadas las 1:00 am. A las 3:50 dea se levanta a mear y suena mi despertador a las 3:55, buff es la palabra que mejor define ese momento. Después de tomar un pequeño refrigerio bajamos a la parada de taxis donde habíamos quedado con Marco, 20 min y 32€ después estábamos en la T1. Tras una larga cola de facturación y un control sin nada que contar, embarcamos en la aeronave. La odisea comenzaba.

 

A las 7:40 (hora local) sobrevolábamos un desierto de nubes y un Atlas anaranjado que escondía tímidamente al Sol. Nos anuncian que la visibilidad es nula en el aeropuerto de Marrakech, que esperaríamos por la zona 10min más y si no mejoraban las condiciones, aterrizaríamos en Agadir, 250km al sur de Marrakech. Por desgracia así fue. A las 8:30 poníamos pie en África por primera vez. Digo por desgracia porque hasta las 9:30 no salieron los primeros buses (fletados por la compañía) rumbo Marrakech. Supuestamente en 30min llegarían otros dos buses, ya que evidentemente en 2 buses no cabe el pasaje un avión y no íbamos a tener la suerte de ir en ellos nosotros.

A la espera de los buses

 

Tras intentar regatear con los taxistas un precio razonable y no conseguirlo, llegó un bus a la par que Marco y Martika intentaban hacerse con un coche de alquiler a buen precio. Intentamos avisarles cuando les vimos aparecer por la puerta y echar a correr hacia un bus, entretanto nosotros nos quedamos sin sitio por el hecho de meter la mochila en la bodega y subir. A los 10min llegó otro bus en el que sí entramos. A las 10:40 el bus echó a rodar. Dos horas después hicimos una parada en a saber qué sitio, echamos unas fotos y nos comimos rápidamente un par de tortillas que muy amablemente un chico que hablaba español nos pidió y aconsejó. A las 13h proseguimos el viaje y tras hora y media de sufrimiento, pudimos poner los pies en Marrakech. Tan solo nos habíamos retrasado más de 6h, sufrido 3h y media de carreteras marroquíes y no haber podido descansar en el trayecto.

Nuestra parada entre Agadir y Marrakech
 

Nos bajamos del bus y llamamos a Marco y Martika a ver dónde estaban, se habían parado un poco más atrás y llegaron con una chica española que también iba hacia la concurrida plaza de Djeema L´Fna. Los cinco pillamos un taxi no oficial hasta allí y nos encontramos con Rutty y Luis, besos y abrazos y agradecimientos de que pudieron reservarnos un Riad. Tras despedirnos de Natalia (la chica albaceteña) y sus amigos, Ruth y Luis nos encaminaron hacia su Riad. Cruzamos la plaza repleta de todo tipo de gentecilla, monos, serpientes y artesanía. Estábamos en Marrakech. Nos condujeron a través de un zoco atestado de gente, puestecillos y motocicletas que no dudaban en penetrar entre tanta gente, un gran ejemplo de choque de cultura. Tras un buen rato de callejas y callejones, gatos, olores indescriptibles, comida y turbantes, llegamos al Riad.

Plaza Djema L´Fna
 

Allí recogimos a su dueño que fue quien realmente nos consiguió nuestro Riad, esta vez nos dijo que estaba más cerca de la plaza y muy amablemente nos cogió una de las maletas y la llevó él todo el trayecto. Vuelta por los mismos lugares, cruzar la plaza y meternos por otra callejuela. Llegamos a nuestro destino, un Riad típico marroquí, bastante bonito. Nos sentamos a esperar a que nos enseñaran las habitaciones y contentos al verlas nos quedamos con una doble y una triple. Descargamos los macutos y salimos a la calle. Volvimos a cruzar la plaza, pero esta vez el destino era diferente, hotel Sofitel, donde habíamos quedado con el agente de Europcar para pillar nuestra furgoneta de alquiler. En un principio habíamos quedado en recogerlo a las 11:30, pero pudimos cambiar la hora en la oficina del aeropuerto de Agadir no sin insistir para que entre ellos lo solucionaran.

 

Nuestro Riad
 

Pasamos por la Koutoubia, la mezquita más grande de la ciudad. Aprovechamos para echar unas fotos y proseguir el camino hasta salir de la zona amurallada y llegar al lujoso hotel. Era el típico hotel de lujo en el que no encajábamos muy bien, tuvimos que esperar un rato a que llegara el agente, así que nos pusimos a fisgonear aquel imponente hotelazo. Hicimos el papeleo pertinente y salimos a por nuestra furgo, ¡qué ilu! Comprobamos que estuviera bien y la sacamos del hotel para aparcarla fuera. Mil tonterías y fotos y ahí la dejamos hasta el día siguiente. 

Torre de la Koutubia

Nuestra furgo y yo
 

Volvimos paseando con el Sol casi escondido, los colores de aquel atardecer no se me olvidarán nunca, la estampa fue preciosa. Al volver a pasar por la mezquita la llamada a la oración nos sorprendió y hordas de gente se preparaban para asistir al rezo. Había mucho ambiente por las calles, no solo en la mezquita sino en todo el centro. La plaza de Djeema L´Fna había sufrido un gran cambio, se estaban empezando a montar los puestecillos de comida y el humo de las planchas comenzaba a vislumbrarse. Después de dar una vuelta entre gente, vendedores, pedigüeños y los consabidos atrapaclientes de los puestos, decidimos bebernos uno de los famosos zumos de naranja. La verdad que estaba bastante rico y a un precio irrisorio comparándolo con cualquier bar español. Luego decidimos que habíamos hecho hambre y nos sentamos en uno de los puestos para cenar. La verdad que comimos de lujo: tagines, cous-cous y brochetas, a precio más que asequible. Sólo el hecho de estar sentado entre tanta multitud, tanto personaje diferente, tal mezcla de olores y sonidos, resultaba reconfortante y marcaba con creces el primer día de nuestro viaje. 

Las murallas de la ciudad


El precioso atardecer

Puestecillos de la plaza

Desde nuestro puestecillo

Cuando decidimos levantarnos caminamos de nuevo hacia nuestro Riad y nos metimos en un salón de té que teníamos justo en frente. La liada fue al llegar a la callejuela que ninguno sabíamos el nombre del Riad, hasta que lo comprobamos al entrar en una de las puertas. La tetería era super chula y el té de menta una delicia, además un gatuzo precioso nos hizo compañía. Subimos a nuestro Riad y estuvimos un rato de charleta hasta que el cansancio se apoderó de todos, hubo división y cada uno se fue a su Riad/habitación. Antes de cerrar los ojos, mi móvil suena, era Rutty la paranoia que se montó en la cabeza es muy complicada de contar, pero dio juego suficiente para que se lo sigamos recordando todavía.

Puedes encontrar más info y un resumen del itinerario pinchando aquí.   


Itinerario

Día 7. Chefchouen-Aeropuerto Tánger-Assilah



No te olvides de contratar tu seguro de viaje para Marruecos. Puedes hacerlo pinchando aquí y obtendrás un 5% de descuento por ser lector de este blog. O también lo puedes hacer usando el banner lateral.










 

You May Also Like

0 comments