Sobreviviendo a Marruecos. Día 6: Fez-Chefchaouen

by - febrero 21, 2022

LA PELIGROSA LLAMADA DE JOHN

De nuevo nos levantamos entre mantas y sábanas mojadas, y no precisamente de fluidos corporales. Al menos al asomarnos a la ventana parecía que el día no iba a ser lluvioso. Nos vestimos, acicalamos y fuimos todos de nuevo a por nuestro desayuno. Mientras organizábamos el mochileo y nos despedíamos del gatuno media luna, las chicas aprovecharon su hora de ducha. Después de pagar a mi guardacoches preferido salimos en pro de organizar la furgo y con ganas de empezar nuestro viaje a tierras norteñas, hacia la cordillera del Riff, a Chefchaouen (o Chaouen). Era el último día íntegro en Marruecos de Ruth y Luis, nuestro plan era visitar Chaouen desde mediodía y según viéramos pasar noche allí o en Tánger, a la mañana siguiente salía su avión desde este emplazamiento. Salir de aquella ciudad fue toda una odisea, dimos mil vueltas, cero indicaciones y desorientados. Conseguimos preguntar a un policía y nos indicó a su manera, llegamos hasta un cruce y allí ya la debimos liar. Creíamos haber salido de la city por una carretera secundaria, pero no fue así, a los 5min estábamos de nuevo entrando en Fez. 
 
Las montañas marroquíes
 Llegamos hasta una carretera principal que se bifurcaba, paramos y miramos el mapa porque no nos sonaba nada. A esto que se nos acercó el primo del “del paraguas” persiguiéndonos con su moto. Rápidamente arrancamos y tuvimos que decidir, una carretera indicaba hacia Taounate (con posible enlace a Chaouen posteriormente) y la otra iba hacia otro lado completamente. Cogimos la carretera Taounate, calculamos y solo eran 40km de desvío el llegar a Chaouen, en principio merecía la pena. 
 
Saliendo de Fez
 
Conforme pasaba el tiempo el paisaje se volvía más abrupto y el sol iba desapareciendo entre nubes de tormenta. Comenzamos a subir y bajar algunos puertos de montaña con paisajes preciosos, de repente una tromba de granizo y agua hizo que le conducción se convirtiera en todo un arte. Nos paró un policía avisándonos de que el tiempo estaba muy inestable, de la baja visibilidad y de que no fuéramos a más de 50 bajo condiciones climatológicas adversas. Así que le hicimos caso, proseguimos rumbo Ketama y el sol apareció de nuevo, también las montañas se multiplicaban e incluso atisbábamos algo de nieve a lo lejos. Después de pasar un pueblo dominado por el barro anaranjado comenzamos a subir un puerto de montaña y tachán, la nieve estaba ya por los laterales, por suerte no estaba en la calzada ya que el sol la había derretido. 

Nieve en los alrededores
 
Fue rodear la montaña y oir como John Lennon nos reclamaba al son de Imagine. En esa zona ya no daba el sol y el blanco se iba haciendo dueño de la carretera con la famosa canción de fondo. Una curva conservada en hielo hizo que la furgoneta patinara, culeamos hacia la izquierda, embrague a fondo y volantazo a la izquierda, culeo a la derecha y giro a la derecha, culeo hacia el precipicio de la izquierda y al fin consigo enderezar el vehículo con la adrenalina por las nubes. Un poco más adelante paramos en la cuneta, respiramos y empezamos a odiar la dichosa canción. Los coches que nos seguían se pararon a ofrecernos alojamiento por si queríamos pasar la noche en su casa. Nos dijeron que a partir de Ketama el puerto estaba cerrado, así que lo único que podíamos hacer era dar la vuelta hasta casi Fez y enlazar con la carretera que deberíamos haber cogido inicialmente. Tras rechazar el hachís que nos intentaban vender, dimos la vuelta por donde habíamos venido, eso sí, pisando huevos por la parte chunga. Estábamos a 150km de Chaouen y ahora íbamos a estar a casi 300 km. Al volver a la zona soleada un conductor temerario asomaba su cabeza ofreciéndonos hachís sin mirar a la carretera. Todos los que nos cruzamos de la zona parecieron ser vendedores de la droga marrón y estos no hacían más que vacilarles indicando con gestos que querían para luego no hacer ni amago de parar con el coche.

La zona nevada


De vuelta por la misma carretera llegamos hasta el cruce pasado Taounate donde previamente unos policías nos indicaron que por esa carretera no iba a haber nieve. El paisaje comenzaba a cambiar y nos fuimos acercando al pantano de El Wahda. Era bastante impresionante, cruzamos un puente gigante que parecía se iba a caer, llegamos a un cruce y nos metimos en un pueblo, pero tuvimos que dar la vuelta ya que esa carretera no iba a ningún lado. A partir de ahí se fue sucediendo un paisaje de páramos verdes y pueblecillos. Eso sí, la carretera cada vez era peor, muy estrecha y con algún que otro bache. Llegamos al pueblo de Aiim Dorij y la historia cambio drásticamente en contra de nuestros intereses. Nos quedaban tan solo unos 60km a Ouazzane (pueblo ya en la carretera general a Chaouen) pero lo que no sabíamos es que íbamos a tardar 2h en recorrerlos. Carretera con baches es poco, carretera agujereada por completo igual se acerca más a la definición. 
 

Parece la Toscana pero es Marruecos

Marruecos verde
 
Después de tan maravillosa atracción de sube y baja, bota, vibra y salta pudimos llegar a carretera firme y suspirar aliviados. A la entrada de Ouazzane paro el coche para mear y estirar las piernas tras 8h al volante. Las piernas me temblaban y el mareo era considerable, la tarde se nos había echado encima. Marta se pudo al volante y condujo ya hasta Chaouen, más o menos 1h de viaje, durante la cual se hizo completamente de noche. Debido a un escape de gas mortífero que nos recordó al temido John, tuvimos que bajar todas las ventanillas, lo que nos azuzó para llegar a Chaouen. El escape de gas fue preludio de dea se va por la patabajo en Do Mayor, así que fue llegar, aparcar cuando nos creíamos cerca del hotel y salir en su busca. Por el camino ya se nos pegaron unos cansinos diciéndonos que no eran guías, que no pedían dinero, que qué buscábamos, les dijimos que el hotel Andaluz y nos llevaron hasta allí no sin cansinearnos. Preguntamos por habitaciones libres y nos dieron dos triples, así que dejamos a dea en el baño y volvimos a por las mochilas, fish y rutty, todos ellos en el coche. Dejamos todo en el hotel, fortasec para la enferma y a cenar, nos moríamos de hambre. Gracias a Pasos Largos fuimos a un sitio de p.m. (al igual que el recomendable hotel) donde nos pusimos las botas. Fieles a los tagines, patatas y té de menta. El cansino que no pedía pasta nos siguió hasta allí y al estar acabando nos pidio 1€, después de pasar de su culo y que no dejara de cansinearnos rutty se lo dio y ya nos dejo en paz. Preguntamos por si servían desayunos y la hora, nos daría tiempo a volver al día siguiente. 
 
En Chaouen

 
El hotel andaluz

Dimos una vueltecilla por el oscuro pueblo y regresamos al hotel. Allí de charleta en la habita bien abrigados, que calefacción para que van a usar. Subimos a la terraza del hotel a contemplar las vistas nocturnas, foteles de rigor y para abajo. Tras poner unas pocas mantas y tener el valor de enfundarme el pijama decidí retirarme a dormir, estaba muerto. Al poco tiempo, dea vino a compartir sueños. 
 


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