Sobreviviendo a Marruecos. Día 5: Fez

by - febrero 15, 2022

 DEEP MOROCCO

Amanecimos casi con gotas de rocío en la cara. Yo me levanté un poco antes para ir a la ducha ya que la cárcel en la que estábamos exigía horario de ducha para hombres y horario de ducha para mujeres. Afuera estaba diluviando un poquito y resultó toda una odisea el alcanzar los baños en chanclas, algún amago pero por suerte ninguna caída. A ver si la lluvia iba remitiendo y nos dejaba visitar la ciudad de Fez.

Callejuela de Fez

Ya aseado llegó la hora del desayuno, lo servían en la calle, a la intemperie solo tapados por una tejabana. Era el cumpleaños de dea, así que la felicitamos y nos dispusimos a desayunar. De esto que apareció el bisabuelo del Sr Filotes, ciego el pobre pero muy majete nos hizo una grata compañía en el desayuno. Bebida caliente y un par de bollitos, no muy sustancioso pero pasable. Tal diluvió nos amilanó en salir a ver la medina y decidimos esperar a ver si escampaba un poco. Pergeñamos nuestra habitación para habilitar el suelo como salón de juegos, unas mantas sobre el suelo y a disfrutar de los friky-juegos, abuelo filotes incluido. Primero un ciudadelas y luego un Munchkin en el que los neófitos sudaron tinta para empaparse de cómo iba (alguna sigue sin saber jajajaj). De tanto en cuanto echábamos un ojo a ver si paraba de llover y justo a mitad de la partida decidimos salir a ver algo de la ciudad pese a la lluvia. 
 
Dea y el abuelo ciego del Sr Filotes

Nuestra sala de juegos

Comenzó la búsqueda de taxi en la parada pero no nos hicieron ni puto caso, así que dio comienzo nuestro Pekin Express particular por tríos: Marco, dea y yo vs martika, rutty y fish, a ver si por separado se nos facilitaba la tarea. Antes de que comenzara la carrera nos intentaron timar pidiéndonos 6€ por acercarnos a la medina. Asaltamos un taxi en medio de la carretera y nos metimos, ¡a la puerta de la medina a todo gas! Alcanzamos la meta en primer lugar (el trayecto costó menos de 1€) y a los a 10 min llegó le resto de expedicionarios, teníamos la inmunidad en nuestro poder.
No paraba de llover y ya íbamos bien mojados, cruzamos la puerta azul y nos intentaron embaucar para comer, pero decidimos que mejor veríamos un poco la medina bajo la lluvia. Empezamos a andar por el amasijo de edificios y calles desordenadas, fuimos entrando en las tiendecillas, era nuestro día de hacer las compras. Para arriba, para abajo, regateo por aquí y por allá, chapa por aquí, niño que nos sigue, gente que te aburre, cuero por aquí, cerámica por allá…el tiempo había pasado y nuestro estómago llevaba ya unos minutos protestando. 
 
En la puerta azul

Callejeando Fez

 
Y la lluvia seguía sin parar

Un personajillo nos llevó a un bar de un español que nos dijo que subiéramos a la puerta azul que allí eran los lugares más baratos. Al salir de allí, el personajillo nos metio en la que decía era su farmacia donde nos dio la charla sobre las propiedades beneficiosas de mil y un artículos, huimos como pudimos y encaramos la calle hacia arriba.
Por el camino tuvimos un percance con unos flipadillos gracias a trueques turbulentos, pero no quedó en nada la cosa. Llegamos casi a la puerta y nos convencieron con los precios en un restaurante, así que allí nos aposentamos. La verdad que comimos bastante bien y bueno por un precio de risa para un europeo. Después de comer dimos otra vueltecilla por el zoco, un mini mercado y poco más. Había dejado de llover, pero la noche se nos había echado encima. Salimos de las murallas, hicimos unas cuantas foteles por la zona y reanudamos el fin de etapa de nuevo. Esta vez llegamos los últimos por poco tiempo. 
 
Y la lluvia paró cuando el sol no estaba

A pies de la puerta azul
 
Continuamos la partida de Munchkin y como el hostel lo cerraban a las 22h pues los hombres decidimos salir en busca de víveres. El ambiente de la calle era de lo más alentador, pena no llevar la cámara encima porque seguro que habría pasado a manos más sucias: calles semivacías, hogueras (una hasta en una gasolinera abandonada) e infinidad de indigentes, lo soñado por todos vamos. Al pasar al lado de unos quedaos ya empezaron a comernos la oreja, por suerte conseguimos huir. Encontramos una pizzería y pillamos allí la cena para llevar. Volvimos al albergue rodeando para no pasar por delante de los personajillos de antes, las pizzas seguro eran suculentas para ellos, y al llegar encontramos la puerta cerrada. Unos catalanes llegaron a los 2min y dijeron de saltar la valla (cosa imposible) si no abrían. Llamamos al timbre y en seguida nos abrieron. Después de la opípara cena sacamos el pastel de cumpleaños para dea al son de cumpleaños feliz. Alargamos un poco la velada y cada mochuelo a su olivo. En ese instante todos apuntamos en nuestras agendas: volver a Fez. Y es que estos viajes tan cortos en el tiempo y en invierno pues es lo que tienen, que a veces la lluvia hace aparición y te estropea un día que podía haber sido espectacular.
 

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